Los 10 ganadores más iconicos de Eurovisión
Eurovisión es muchas cosas: un festival de música, una competición, un espectáculo televisivo… pero sobre todo, es un fenómeno cultural que ha regalado momentos inolvidables a lo largo de sus más de 60 ediciones (el años que viene ya vamos a por la 70).
Cada año, millones de personas en toda Europa (y rest of the world) se reúnen frente a la pantalla para ver quién se lleva el micrófono de cristal, pero más allá del trofeo, lo que queda para la historia son las actuaciones que nos marcan, emocionan y que se graban en la memoria o en nuestros recuerdos más personales.
En esta lista no están necesariamente los mejores vocalistas, sino aquellos ganadores que, de una forma u otra, hicieron historia. A veces por lo que cantaron, otras por cómo lo hicieron, y otras por lo que representaron en su actuación. Algunos cambiaron el rumbo del festival, otros nos hicieron saltar del sofá… y otros simplemente me dejaron con la boca abierta (al menos a mi, ya gran parte de europa).
Así que aquí va mi selección de los 10 ganadores más icónicos de Eurovisión (al menos para mí). Si eres fan del festival, seguro que recuerdas muchos de estos momentos. Y si no lo eres… quién sabe, tal vez empieces a mirar Eurovisión con otros ojos.
10. LORDI Y EL HEAVY METAL QUE ROMPIÓ CON TODO 🇫🇮
Cuando se piensa en Eurovisión, lo primero que suele venir a la mente son canciones pop, baladas emotivas o espectáculos llenos de brilli brilli.
Pero en 2006, una banda de heavy metal finlandesa llamada Lordi, sacudió el concurso con su explosiva mezcla de rock pesado, teatralidad y puesta en escena, marcando uno de los momentos más impactantes y revolucionarios en la historia del festival.
Además, sus atuendos pasaron a la historia del festival, ya que todos recordamos haber visto alguna vez en algún recap de momentos eurovisivos a unos señores disfrazados de demonios!!
Ahora vamos a analizar un poco más lo que fue aquella propuesta de Finlandia en 2006 y por quñe me parece de las más icónicas
La irrupción del metal en un escenario pop
Lordi era una banda poco convencional para Eurovisión: vestidos con disfraces de monstruos y demonios de película de terror, su imagen rompía con todo lo establecido. Su canción, “Hard Rock Hallelujah”, es un himno potente y electrizante, con un coro contagioso que invitaba a levantar los puños (al más puro estilo del Mago de Oz y su Fiesta pagana)
Su propuesta escénica incluyó fuego, pirotecnia y efectos especiales que sorprendieron tanto al público como a los jurados, creando un ambiente que parecía sacado de un concierto de rock más que del certamen de canciones que conociamos en Eurovisión.
Una victoria inesperada pero merecida
Finlandia llevaba desde 1973 participando en Eurovisión sin resultados destacados, y nadie esperaba que una banda de heavy metal, con letras en inglés y estética de horror, ganara el festival. Sin embargo, el carisma y la calidad musical de Lordi conquistaron a Europa, obteniendo 292 puntos y convirtiéndose en el primer grupo de hard rock/heavy metal en ganar Eurovisión.
La victoria fue histórica no solo por ser la primera para Finlandia, sino porque mostró que Eurovisión podía abrirse a géneros más diversos y atrevidos.
Un impacto cultural duradero
Tras su triunfo, Lordi se convirtió en un fenómeno mundial. Su éxito ayudó a popularizar el heavy metal en un contexto mainstream, y su influencia se extendió más allá de la música: inspiraron merchandising, cómics y una legión de fans fieles.
“Hard Rock Hallelujah” sigue siendo uno de los himnos más recordados y coreados en la historia del concurso, y la actuación de Lordi continúa inspirando a artistas que desean desafiar las convenciones del certamen.
09. SALOMÉ Y SU VIVO CANTANDO (EH!) 🇪🇸
La victoria de Salomé en Eurovisión 1969 no fue solo un hito para la música española: fue también uno de los momentos más curiosos e irrepetibles de la historia del certamen. Aquella edición celebrada en Madrid terminó con un insólito cuádruple empate entre España, Reino Unido, Francia y Países Bajos, pero fue la catalana Salomé; con su carisma, su voz y su inolvidable vestuario, quien dejó una de las actuaciones más recordadas del siglo XX.
Con la canción “Vivo cantando”, Salomé llevó a España su segunda victoria consecutiva, tras la de Massiel en 1968, y lo hizo desde casa: el festival de ese año se celebró en el Teatro Real de Madrid, una sede que reflejaba las aspiraciones de prestigio cultural del país en plena dictadura franquista.
“Vivo cantando”con una explosión de alegría
La canción, compuesta por Augusto Algueró (música) y Antonio Alguero y María José de Cerato (letra), era un tema optimista y enérgico, que rompía con las baladas más solemnes de años anteriores. “Vivo cantando, vivo soñando / sólo por ti” era un estribillo que transmitía un mensaje simple pero efectivo de amor y vitalidad.
Salomé supo convertirla en una pieza vibrante, con una interpretación llena de gestos y expresividad. Su dominio escénico y su sonrisa arrolladora encajaban a la perfección con el espíritu de la canción.
El vestido que se convirtió en leyenda
Pero si hay algo que aún hoy se recuerda con asombro, es el vestuario. Salomé apareció en escena con un traje azul celeste cubierto de porcelana y flecos, diseñado por el modisto Pertegaz, que pesaba más de 14 kilos. Se movía con tal energía que los flecos vibraban como una cascada de cristales en movimiento. En aquella época, fue toda una innovación estética: un atuendo moderno, casi futurista, que rompía con el clasicismo de las artistas eurovisivas anteriores.
Su look y su puesta en escena fueron tan impactantes que marcaron un antes y un después en la imagen visual de las actuaciones de Eurovisión.
A diferencia de otras ganadoras, Salomé no desapareció del foco tras su triunfo. Continuó su carrera artística, tanto como cantante como en televisión, y con el paso de los años se convirtió en una figura fundamental de la música ligera española. Su triunfo en Eurovisión ayudó a consolidar el certamen como un evento importante en España, y allanó el camino para futuras candidaturas con ambición escénica.
Décadas después, su figura ha sido revalorizada como símbolo de modernidad y empoderamiento femenino en un contexto social todavía rígido. No es casual que su victoria haya sido recuperada y homenajeada por programas, documentales y series de televisión.
08. CONCHITA RENACIENDO COMO UN FENIX 🇦🇹
La noche del 10 de mayo de 2014 en Copenhague no solo marcó el regreso de Austria al trono eurovisivo después de casi cinco décadas. También supuso una de las declaraciones más poderosas que haya hecho jamás el festival: la libertad de ser, cantar y existir sin pedir permiso. Esa noche, Conchita Wurst ganó Eurovisión con “Rise Like a Phoenix”, y con ella lo hizo toda una generación que ansiaba verse representada en un escenario global.
Conchita, alter ego artístico del cantante austriaco Thomas Neuwirth, se presentó como una figura desafiante y elegante: una mujer con barba, vestida de gala, de mirada intensa y voz poderosa. Su imagen, cuidadosamente construida pero absolutamente honesta en su mensaje, rompía todos los esquemas de la “normalidad” escénica y se convirtió al instante en un símbolo de resistencia y visibilidad.
La reinvención como grito de guerra
La canción que eligió para representar a Austria parecía sacada de una película de James Bond: una balada épica, dramática, con una orquestación clásica que crecía hasta un clímax explosivo. Pero no era solo una canción poderosa, sino una metáfora personal. “Renacer como el ave fénix” no hablaba solo de una ruptura amorosa: hablaba de resurgir tras el rechazo, de afirmarse con orgullo después de haber sido apartado, y de hacerlo con belleza, fuerza y elegancia.
La actuación fue de una sobriedad impactante. Sin coreografía, sin efectos llamativos. Solo Conchita, envuelta en luces doradas que crecían hasta llenar el escenario, transformando su figura en un emblema viviente de dignidad. Fue el contraste entre la sobriedad del número y la potencia del mensaje lo que cautivó a Europa.
En las votaciones, Austria fue escalando hasta colocarse en cabeza. Ganó con 290 puntos, recibiendo las máximas puntuaciones de países tan diversos como Irlanda, Países Bajos, España o Finlandia. Y lo hizo a pesar (o gracias) al rechazo y la polémica que su candidatura había generado en algunos sectores conservadores y gobiernos, especialmente en Europa del Este.
La victoria de Conchita fue un antes y un después en la historia del festival, no solo por el talento vocal o la calidad de la canción, sino por lo que representó a nivel simbólico. Eurovisión, una vez más, se consolidaba como espacio de diversidad, de expresión libre y de defensa de los derechos humanos. Y Conchita se convirtió en icono global del colectivo LGBTQ+, desfilando en eventos internacionales, pronunciando discursos en el Parlamento Europeo y colaborando con Naciones Unidas.
Desde entonces, su figura ha trascendido lo musical. Ha lanzado discos, trabajado en televisión, y usado su visibilidad para hablar sobre identidad, género y empoderamiento. Su presencia ayudó a abrir camino a futuras propuestas más inclusivas y rompedoras en el festival, demostrando que en Eurovisión, el valor de una canción no se mide solo en notas, sino también en lo que representa para quienes la escuchan.
La canción fue y es un completo exito en el mundo eurovisivo e incluso salió de la brubuja eurofan pudiendo hacer una versión sinfónica con la orquesta de Viena, una de las mayores orquestas sinfónicas del mundo. Te recomiendo que le eches un vistazo a esta preciosa versión que hará que entres más en un mundo de liberación y poder.
07. ALEXANDER Y SU CUENTO DE HADAS 🇳🇴
En 2009, Eurovisión vivió uno de sus momentos más mágicos gracias a Alexander Rybak, un joven violinista y cantante noruego de origen bielorruso que arrasó con una de las puntuaciones más altas jamás vistas hasta entonces. Su canción, “Fairytale”, no solo se convirtió en un fenómeno inmediato, sino que elevó el listón del festival a nuevos niveles de calidad musical y carisma escénico.
Desde su primera aparición en los ensayos, Rybak llamó la atención por su mezcla única de pop con influencias folclóricas, una melodía fresca y nostálgica, y su habilidad para tocar el violín en directo mientras cantaba y bailaba con absoluta naturalidad. A esto se sumaba una coreografía dinámica con un grupo de bailarines que jugaban a ser parte de ese “cuento de hadas” del que hablaba la letra. Todo parecía orquestado con precisión milimétrica… y sin embargo, transmitía espontaneidad y encanto.
La gran final de Moscú fue su coronación. Ganó con 387 puntos, una cifra que entonces rompió todos los récords y dejó claro que estábamos ante un auténtico fenómeno pan-europeo. Lo más destacable es que “Fairytale” recibió puntuaciones altas de prácticamente todos los países, tanto del jurado como del televoto, lo que lo convirtió en uno de los ganadores más unánimemente aclamados de la historia reciente del certamen.
Pero más allá de los números, lo que hizo especial la victoria de Rybak fue la sensación de autenticidad. No necesitó fuegos artificiales, ni efectos especiales, ni escándalos. Su historia de desamor convertida en fábula, junto a su sonrisa contagiosa y su virtuosismo musical, conectaron con millones de espectadores de todas las edades.
Después de Eurovisión, Rybak no desapareció como muchos ganadores del certamen. Siguió desarrollando su carrera como músico, compositor y actor, e incluso volvió a representar a Noruega en 2018 con “That’s How You Write a Song”. Aunque no repitió el mismo éxito, su regreso fue una muestra del cariño que el público eurofán todavía le tenía.
Hoy, «Fairytale» se mantiene como una de las actuaciones más vistas y recordadas en la historia del festival, y Alexander Rybak como un claro ejemplo de que el talento puro, cuando se acompaña de emoción y conexión con el público, puede convertir un simple tema en una leyenda.
He de admitir que no es de mis ganadores favoritos, pero la iconicidad de esta victoria no se la puedo negar, además de ser un ganador que volvió a Eurovisión en incontables veces, ya sea como concursante de nuevo o para hacer apariciones estelares, eso sí, por favor que nos cuente el secreto de cómo puede seguir igual después de casi 20 años, es que no envejece!!
06. MÅNESKIN Y EL ROCK AND ROLL NUNCA MORIRÁN
En 2021 Eurovisión volvió después de un parón en 2020 por culpa del COVID, fue la primera vez que se suspendía el festival en 64 años, sin embargo, el festival celebrado en Rotterdam volvió por todo lo alto, con una de las mejores victorias de la década.
La victoria de Måneskin no solo representó un hito musical, sino también un auténtico momento cultural. Fue una de esas ediciones en las que el festival recuperó su espíritu más rebelde, juvenil y contracultural, y lo hizo de la mano de una banda de rock italiana que devolvió al certamen algo que parecía olvidado: la actitud.
Italia regresaba al festival tras un año de pausa por el COVID y lo hacía con una propuesta inesperada para todos tras su victoria en SAN REMO: «Zitti e buoni», una explosión de rock alternativo, descaro y potencia escénica que rompía con todas las normas no escritas del concurso.
Formados en Roma en 2016 y conocidos inicialmente por su participación en X Factor Italia, Måneskin estaba compuesto por Damiano David (voz), Victoria De Angelis (bajo), Thomas Raggi (guitarra) y Ethan Torchio (batería). Desde sus inicios, destacaron por su estilo atrevido, su imagen glam-rock y su compromiso con la autenticidad artística.
“Zitti e buoni” ( que puede traducirse como “callados y buenos” ) es, irónicamente, una canción que pide romper las reglas, hacer ruido y ser diferente. Fue precisamente esa energía la que encendió el escenario de Róterdam: entre saltos, guitarras, luces estroboscópicas y una actitud desafiante, Måneskin convirtió su actuación en una verdadera declaración de intenciones.
A diferencia de otras propuestas más calculadas, ellos apostaron por lo crudo, lo directo y lo físico. El look glam setentero, la provocación sin vulgaridad, y el magnetismo de Damiano al frente de la banda hicieron de su número uno de los más virales y comentados del año.
Måneskin no fue el favorito del jurado profesional, que prefirió opciones más melódicas y convencionales como la francesa Barbara Pravi o la suiza Gjon’s Tears. Sin embargo, el televoto europeo fue arrollador, otorgando a Italia más de 300 puntos y llevándola directamente a la cima.
En total, lograron 524 puntos, ganando así el tercer título de Eurovisión para Italia (tras las victorias de 1964 y 1990), y confirmando algo que muchos intuían: el festival estaba listo para nuevos sonidos, nuevos públicos y nuevas formas de entender la música.
Poco después de la victoria, surgió una polémica mediática en torno a un supuesto consumo de drogas por parte del vocalista durante la gala. La acusación, basada en imágenes ambiguas, fue rápidamente desmentida tanto por la banda como por la Unión Europea de Radiodifusión (UER), que realizó pruebas y confirmó que no había ningún indicio de comportamiento indebido. El escándalo, lejos de dañarlos, reforzó su imagen de banda perseguida por desafiar lo establecido, añadiendo otra capa de leyenda a su triunfo.
Un éxito global post-Eurovisión
A diferencia de muchos ganadores cuyo impacto se limita a Europa o se diluye con el tiempo, Måneskin supo aprovechar el altavoz del festival para catapultarse al estrellato internacional. Su versión de “Beggin’” se volvió viral en TikTok, sus conciertos empezaron a llenar estadios fuera de Italia, y fueron teloneros de los Rolling Stones, invitados a los MTV Awards y Saturday Night Live, y nominados a los Grammy.
En menos de un año, se convirtieron en una de las bandas jóvenes más reconocibles del panorama global. Su mezcla de rock, moda, provocación y actitud gender-fluid conectó con una nueva generación que ansiaba ídolos menos normativos y más libres.
05. LA LA LA CANCIÓN DE MASSIEL 🇪🇸
La victoria de Massiel en Eurovisión 1968 con el tema “La, la, la” no solo fue histórica por ser la primera vez que España ganaba el festival, sino también por el intenso contexto político y cultural que envolvía al país en ese momento. Lo que podría parecer una anécdota musical es, en realidad, uno de los capítulos más complejos del festival.
La canción fue compuesta por el Dúo Dinámico y originalmente iba a ser interpretada por Joan Manuel Serrat, quien quiso cantarla en catalán como gesto de reconocimiento a su tierra. Sin embargo, el régimen franquista lo impidió, exigiendo que la actuación se hiciera exclusivamente en castellano. Ante la negativa de Serrat, RTVE recurrió a Massiel, que estaba de gira por América Latina. En apenas 9 días, volvió a Europa, ensayó la canción, eligió el vestuario y se preparó para subirse al escenario del Royal Albert Hall de Londres.
Contra todo pronóstico —y por apenas un punto de diferencia— Massiel superó al gran favorito del certamen: Cliff Richard con su canción “Congratulations”. Su interpretación energética, enérgica y carismática conquistó al jurado y al público, en un momento en el que España necesitaba desesperadamente proyectar una imagen moderna y abierta hacia el exterior.
En 2024, Movistar Plus+ estrenó La canción, una miniserie dirigida por Borja Cobeaga y protagonizada por Carolina Yuste en el papel de Massiel. La serie, que mezcla drama histórico con sátira política, reconstruye lo que ocurrió en los días previos a Eurovisión 1968, centrándose tanto en la artista como en el aparato institucional que gestionó la candidatura.
Más que un simple biopic, La canción se presenta como una revisión crítica y con humor negro del uso de la cultura por parte del franquismo para lavar su imagen internacional. Muestra las tensiones entre artistas e instituciones, los entresijos del poder, y la incomodidad de Massiel al verse utilizada como herramienta propagandística, al tiempo que se convierte en una figura pública de enorme popularidad.
Uno de los grandes aciertos de la serie es su tono: evita caer en el panfleto, pero tampoco blanquea nada. Se atreve a mostrar cómo un éxito musical fue manipulado como victoria política. También incluye personajes basados en figuras reales del mundo artístico y de RTVE, así como guiños irónicos al futuro papel de Massiel como crítica televisiva y voz incómoda del pasado.
Además, la interpretación de Carolina Yuste ha sido ampliamente elogiada por su intensidad y autenticidad, logrando mostrar tanto la vulnerabilidad como la fuerza de una Massiel que, con solo 20 años, se vio atrapada entre la fama repentina y el peso de una historia que no había elegido protagonizar.
En definitiva, La canción amplía la mirada sobre aquel triunfo, devolviéndole complejidad, contexto y una perspectiva actual. Es un complemento perfecto para comprender por qué aquella noche de 1968 fue mucho más que un festival: fue una jugada geopolítica, una batalla cultural, y una victoria —aunque no del todo libre— para la música española.
04. MÅNS Y LA REVOLUCIÓN DE LAS PUESTAS EN ESCENA
En un festival donde la tecnología y el espectáculo visual son cada vez más importantes, la victoria de Måns Zelmerlöw en Eurovisión 2015 marcó un antes y un después en la forma de concebir las puestas en escena. Con su canción “Heroes”, el sueco no solo ganó el certamen con una actuación impecable: reinventó el lenguaje escénico de Eurovisión, introduciendo una estética visual que aún hoy influye en el concurso.
“Heroes” era, en esencia, una canción pop potente, con una estructura muy eficaz y un mensaje de superación y empatía. Pero lo que la convirtió en un fenómeno fue su presentación visual. Måns no apareció en el escenario acompañado de bailarines ni rodeado de artificios, sino interactuando con un personaje animado proyectado a su lado: una figura de trazo blanco, parecida a un dibujo de tiza, que simbolizaba a un niño (su “yo interior” o la inocencia que todos llevamos dentro).
Este pequeño “héroe” digital reaccionaba a sus movimientos, crecía, saltaba y lo acompañaba mientras el cantante avanzaba por el escenario. La sincronización perfecta entre imagen y movimiento real fue una proeza técnica que sorprendió incluso a quienes no eran fans del festival.
Esta propuesta fue pionera en usar con tanta eficacia gráficos proyectados en pantalla y mapping de luces para crear un universo narrativo en tiempo real. Hasta entonces, las puestas en escena de Eurovisión habían usado iluminación, pirotecnia o coreografías grupales, pero no se había integrado de forma tan orgánica el lenguaje visual digital en la propia actuación.
La propuesta no solo era visualmente impactante, sino también emocionalmente efectiva. Måns se mostró seguro, empático y profesional. Cantó con precisión, bailó con naturalidad, y supo mantener la atención del público europeo durante los tres minutos que duró su número.
La respuesta fue inmediata: Suecia ganó con 365 puntos, recibiendo las máximas puntuaciones de 12 países. Fue la sexta victoria del país en el certamen, y preparó el camino para lo que vendría en 2016, cuando Malmö organizó uno de los festivales más modernos y técnicamente ambiciosos hasta la fecha.
Desde su victoria, muchas delegaciones empezaron a repensar la puesta en escena como una extensión narrativa de la canción. El uso de gráficos animados, interacción con el entorno digital y elementos virtuales se multiplicó en años posteriores, influyendo directamente en actuaciones como:
“You’re my only one” de Sergay Lazarev (Rusia, 2016), con su pantalla interactiva.
“Zero Gravity” de Kate Miller-Heidke (Australia 2019), con efectos visuales para hacer creer que la vocalista vuela por el universo.
“Unforgettable” de Marcus y Martinus (Suecia, 2024), donde el entorno físico y el LED generaban una rave en vivo.
Your Are The Only One - Rusia 2026
Zero Gravity - Australia 2019
Unforgettable - Suecia 2024
Este 2025 Mans volvió a intentar representar a su país en Eurovisión e intentar seguir el legado de Loreen, intentando volver a llevar la victoria a Suecia y ponerse en cabeza en número de victorias, sin embargo, cuando la prensa especializada escuchó su nueva canción 2Revolution» quedó desencantada, diciendo que sonaba como Heroes, continuando ese sonido electronico desfasado en pleno 2025.
Cuando en Marzo se celebró la cuarta semifinal del Melodyfestivalen en Suecia, la gente se quedó anonadada con su puesta en escena, siendo increiblemente buena en comparación con su canción, algo que dio mucha rabia al mundo eurofan. Finalmente, en la final, su victoria se vio nublada por la sauna de KAJ y quedó en segunda posición.
No sabemos si volverá a intentarlo, de momento, sabemos que sigue pasando el trago de su derrota porque aparentemente no le sentó muy bien.
03. SALVADOR SOBRAL Y SU VERDAD
En un festival que estaba siendo dominado por el espectáculo visual, los coros potentes y las puestas en escena impactantes, la victoria de Salvador Sobral en Eurovisión 2017 fue una revolución silenciosa. Representando a Portugal con la balada “Amar pelos dois”, escrita por su hermana, la cantante y compositora Luísa Sobral, Salvador demostró que no hacen falta fuegos artificiales para conmover a toda Europa. Solo autenticidad.
Nuestros hermanos de Portugal llevaba décadas de resultados discretos, y jamás había ganado el festival desde su debut en 1964. Nadie anticipaba que la propuesta más minimalista de esa edición terminaría haciendo historia. Y sin embargo, lo hizo de forma rotunda: Salvador ganó con 758 puntos, la mayor puntuación conjunta (jurado + televoto) hasta ese momento , logrando así la primera victoria de Portugal en la historia de Eurovisión.
La canción no parecía de 2017, y ese era parte de su encanto. Escrita en un estilo que recordaba a la bossa nova y a las grandes melodías románticas de mediados del siglo XX, “Amar pelos dois” es una balada íntima, melancólica, cantada íntegramente en portugués, lo que ya la hacía destacar en un certamen cada vez más angloparlante. Su letra habla de un amor no correspondido que se vive también por la otra persona, con una sencillez lírica que roza lo poético.
Salvador la interpretó solo, con traje sobrio y gestos expresivos, casi teatrales, que transmitían vulnerabilidad, dulzura y entrega. No hubo efectos especiales ni coreografías. Solo una melodía, una voz y un silencio compartido por millones de personas.
Parte de la historia que rodeó la victoria de Salvador fue también su delicado estado de salud. Durante el proceso de selección y parte de los ensayos en Kiev, fue su hermana Luísa quien se encargó de representarlo y de defender la canción en público, mientras él recibía tratamiento médico. De hecho, tras ganar el festival, Salvador hizo una emotiva declaración:
“La música no son fuegos artificiales. La música es sentimiento.”
Ese momento quedó grabado como una crítica sutil pero poderosa a la excesiva teatralidad de algunas propuestas. Fue un recordatorio de que la esencia de la música está en su capacidad de emocionar, de tocar algo profundo en el espectador.
La victoria de Salvador supuso un cambio de paradigma. Confirmó que Eurovisión todavía tiene espacio para propuestas sinceras, sensibles y sin artificios. Que un artista que canta en su lengua materna, con una canción fuera de toda tendencia comercial, puede no solo competir, sino vencer con contundencia.
Tras el festival, “Amar pelos dois” se convirtió en un fenómeno viral, versionada en múltiples idiomas, y Salvador Sobral fue reconocido por su talento y su autenticidad tanto dentro como fuera del circuito eurovisivo. Lanzó nuevos álbumes, actuó en festivales de jazz y colaboró con artistas internacionales, consolidándose como un músico con una carrera sólida y muy alejada del estereotipo de “producto eurovisivo”.
Hoy, su victoria sigue siendo recordada como uno de los momentos más conmovedores y artísticamente puros de Eurovisión. Una noche en la que la emoción venció al espectáculo, y en la que Europa escuchó, por fin, el latido de Portugal.
02. ABBA Y SU BATALLA DE WATERLOO
Si hay una victoria que cambió el rumbo de Eurovisión y redefinió su potencial como plataforma internacional, esa fue la de ABBA en 1974. Representando a Suecia con el pegadizo y electrizante tema “Waterloo”, el grupo compuesto por Agnetha, Björn, Benny y Anni-Frid no solo ganó el festival… lo conquistó por completo.
La actuación tuvo lugar en Brighton, Reino Unido, y rompió con todo lo visto hasta entonces: colores vivos, vestuarios inspirados en el glam rock, coreografía pop, guitarras eléctricas y un ritmo infecciosamente moderno. En una época en la que el certamen aún estaba marcado por baladas tradicionales y orquestas, ABBA trajo una ráfaga de aire fresco que hizo vibrar a Europa entera.
Lo más sorprendente es que Suecia no era favorita para ganar. Sin embargo, desde los primeros acordes de “Waterloo”, la sala entera se transformó. El estribillo pegajoso, la imagen juvenil del grupo y la profesionalidad de la puesta en escena dieron lugar a una de las actuaciones más icónicas de todos los tiempos.
Tras su victoria, el fenómeno ABBA fue imparable. “Waterloo” se convirtió en un éxito mundial, encabezando listas en más de una docena de países y vendiendo millones de copias. Su triunfo marcó un antes y un después: por primera vez, un grupo de pop moderno utilizaba Eurovisión como trampolín para una carrera internacional, allanando el camino para otros artistas que ya no verían el festival solo como una meta, sino como un punto de partida.
Décadas más tarde, su impacto sigue vigente. En 2005, durante el 50º aniversario de Eurovisión, «Waterloo» fue elegida por votación como la mejor canción de la historia del festival. No es solo una victoria memorable: es una pieza clave de la historia de la música pop europea.
Tras el certamen, ABBA se convirtió en uno de los grupos más exitosos de todos los tiempos, con una carrera marcada por himnos que cruzaron fronteras culturales y lingüísticas. Su sonido pulido, sus armonías inconfundibles y su imagen icónica sentaron las bases del pop europeo contemporáneo. Pero su importancia va mucho más allá de las listas de éxitos: inspiraron a generaciones de artistas, cimentaron la reputación de Suecia como potencia musical y convirtieron a Eurovisión en un escenario respetado capaz de lanzar auténticas estrellas. Décadas después, el fenómeno ABBA sigue vivo en musicales, películas y reencuentros intergeneracionales, demostrando que su legado no es solo musical, sino cultural. Son, sencillamente, un antes y un después.
01. LOREEN Y SUS DOS MAGISTRALES VICTORIAS
Pocas artistas han logrado lo que hizo Loreen en el escenario de Eurovisión. No solo ganó el festival una vez, sino que lo hizo dos veces, en dos décadas distintas, con propuestas completamente diferentes pero igual de impactantes.
Su nombre ya estaba grabado con letras doradas en la historia del certamen tras su triunfo en 2012 con “Euphoria”, pero al volver a lo más alto en 2023 con “Tattoo”, Loreen no solo hizo historia: se convirtió, para muchos, en la ganadora más icónica que ha dado Eurovisión. Su presencia escénica, su voz poderosa y su sensibilidad artística han elevado el nivel del festival, y sus actuaciones se estudian hoy como referencias de lo que significa cautivar a toda Europa con una sola canción. En un universo musical en constante cambio, Loreen ha demostrado que el arte, cuando es auténtico, conecta siempre.
2012 – “Euphoria”: el renacimiento del festival
En Bakú (Azerbaiyán), 2012, Loreen no solo ganó. Transformó el concepto de actuación eurovisiva. Con “Euphoria”, una producción electrónica elegante, intensa y emocional, Loreen elevó el festival a otra dimensión. Su coreografía minimalista, inspirada en el movimiento libre, con una escenografía casi teatral y el uso dramático del viento y la iluminación, rompía por completo con la fórmula eurovisiva más tradicional.
La canción, compuesta por Thomas G:son y Peter Boström, no era solo un tema pop pegadizo. Era una experiencia emocional en forma de música de baile. Loreen aparecía sola en el escenario, vestida de negro, descalza, con gestos casi rituales. La puesta en escena prescindía de artificios, apostando por una coreografía introspectiva que hablaba de liberación, deseo y trascendencia.
“Euphoria” arrasó en las votaciones, obteniendo 372 puntos y recibiendo 18 máximas puntuaciones de los países participantes. Pero más allá del récord, fue el fenómeno posterior lo que confirmó su impacto: la canción alcanzó el número 1 en más de 15 países, fue éxito en radios y discotecas durante años y convirtió a Loreen en un icono del electropop europeo.
Fue la primera vez, en mucho tiempo, que Eurovisión marcaba la tendencia en lugar de seguirla. Y Loreen fue la responsable.
2023 – “Tattoo”: una vuelta más madura e histórica
Once años después, cuando ya nadie imaginaba que pudiera igualar su propio mito, Loreen regresó a Eurovisión en Liverpool 2023 a recordarnos que es una bestia escénica. Esta vez con “Tattoo”, un tema emocionalmente denso, más oscuro y melódicamente más complejo que “Euphoria”, pero igual de magnético.
“Tattoo” habla del amor como algo indeleble, que deja huella aunque desaparezca. Su interpretación fue más teatral, más íntima y físicamente contenida: Loreen cantaba entre dos enormes placas móviles de luz LED, atrapada en una especie de sarcófago futurista que recordaba a una prisión. Era menos explosiva que en 2012, pero infinitamente más simbólica.
La competencia en 2023 fue feroz —especialmente frente a Finlandia y su propuesta “Cha Cha Cha”, que arrasó en el televoto—, pero Loreen logró imponerse gracias al enorme apoyo del jurado profesional, consolidando su estatus como leyenda absoluta del certamen.
Con esta victoria, Suecia igualó a Irlanda como el país con más triunfos (siete), y Loreen entró oficialmente en los libros de historia como la primera mujer en ganar Eurovisión dos veces.
Y es que, en su actuación de ganadora en Malmo 2024, nos recordó que, si se volviera a presentar a eurovisión volvería a ganar, porque hizo un interval de millones, presentando su nueva canción «Forever» sentada en una silla futurista y rodeada de cintas cayendo desde las luces. En toda la actuacion no se mueve de ese asiento, pero aun así, logra cautivarte hasta el último segundo.
Aquí abajo te dejo esa actuación que, para mi, es la que hizo que se coronara como la ganadora más iconica de Eurovisión, y ojalá vuelva a presentarse para darnos una nueva obra maestra en televisión, aquí, somos Loreenistas.
Y hasta aquí el post, espero que te haya gustado y hayas aprendido un poco sobre la historia tan bonita y curiosa de este festival.
Pronto hablaremos sobre los sistemas de votación en Eurovisión, que es un tema muy hablado estos días, pero mientras tanto, puedes echar un vistazo a los otros post 😉
Nos vemos pronto!!